El daguerrotipo hoy

Investigadores y artistas han traído nuevamente la antigua técnica del daguerrotipo, para producir piezas de una delicada belleza con un proceso que requiere de cierto virtuosismo artesanal.
El daguerrotipo es un proceso por el cual se obtiene una imagen en positivo a partir de una placa de cobre recubierta de yoduro de plata.
Tras ser expuesta a la luz, la imagen latente se revelaba con vapores de mercurio, que da como resultado una imagen finamente detallada con una superficie delicada que debe protegerse de la abrasión con un cristal y sellarse para evitar que se ennegrezca al entrar en contacto con el aire.
Inicialmente, el proceso de Daguerre no era excesivamente sensible a la luz, y el tiempo de exposición podía llegar a ser de hasta 30 minutos, pero tras los considerables avances logrados en Austria, Inglaterra y Estados Unidos, los tiempos de exposición se redujeron, y a comienzos de la década de 1840 la mayor parte de las capitales y grandes ciudades europeas tenían por lo menos un estudio de retratos y los fotógrafos ambulantes recorrían las ciudades más pequeñas.
Uno de los principales inconvenientes del procedimiento era que cada imagen era única, a diferencia del calotipo de William Henry Fox Talbot, con el que podían realizarse multitud de copias positivas partiendo de una imagen negativa inicial.
A mediados de la década de 1850 el daguerrotipo estaba casi obsoleto, pues el proceso del colodión húmedo sobre placa de cristal combinaba la finura de detalle del daguerrotipo con la facilidad de reproducción del calotipo. Son precisas muchas horas de trabajo y arduas experimentaciones, para poder ir encontrando la mano a un proceso muy difícil para nosotros, en este siglo de las cosas rápidas.
Al no existir negativo y por lo tanto no poder copiar infinidad de veces la imagen, cada daguerrotipo se convierte en una obra única, que representa en esa unicidad al tiempo, espacio y modelo fotografiado.
Este hecho es de una enorme relevancia. Ciertamente toda fotografía tiene intrínsecas estas características, pero el daguerrotipo tiene la carga de la exclusividad de la imagen y la intimidad que eso representa.
En la fotografía es muy importante la invisibilidad del objeto que contiene la imagen, pero cuando se comienza a trabajar con procesos antiguos y sobre todo en daguerrotipos, el objeto fotográfico adquiere una dimensión particular, comienza a formar parte de la misma. Esto mismo lo sentí al principio con procesos de tiraje (goma bicromatada, kallitipo, cianotipo), pero sobretodo con el daguerrotipo.
Debemos señalar que tener el control de casi la totalidad del proceso es emocionante. Lo que se obtiene como encuadre, iluminación, pose, etc. se va a reflejar en la imagen final. Por otro lado, el tiempo. Trabajar con los procesos actuales, negativo-positivo analógico o digital, implica una gran velocidad de trabajo y de proceso. En cambio con las técnicas antiguas, el tiempo de ejecución es bastante largo. Un daguerrotipo lleva varias horas de preparación. Entenderá el lector entonces que estamos hablando de diferentes concepciones del tiempo. Un daguerrotipo requiere de muchos segundos y a veces minutos para poder imprimirse. Eso implica que, sobre todo cuando son personas las que posan, deben estar dispuestas a quedarse quietas y creer en lo que estamos haciendo como fotógrafos. Por cierto, el modelo debe estar en paz y relajado, a tal punto que transmite en su mirada tranquilidad y paciencia. No hay expresiones duras ni forzadas. No hay sonrisas ni frentes contraídas. Hay relax y tranquilidad. Es notable observar que lejos de pararse el espectador frente a una imagen enorme en un cuadro, el daguerrotipo precisa que uno se aproxime, a tal punto que se establece una comunicación especial, diría más bien íntima, entre el observador y el retrato.

 

Proyecto dags argentina

Este proyecto posibilita al interesado vivir la experiencia de la creación de daguerrotipos, realizando cada una las diferentes etapas del mismo, desde la  preparación de la placa, hasta al toma de la imagen de la que el mismo es parte como modelo, obteniendo luego un objeto único (ya que no hay posibilidades de realizar más de una copia por toma, por cuanto cada daguerrotipo es único e irrepetible), nacido  para perdurar en le tiempo sin sufrir deterioro, en síntesis ofrecer ser parte de una obra de arte, la cual a su vez puede llevar un gran valor afectivo.
Por otro lado y a fin de lograr llegar a aquellas personas que por cuestiones de distancias no se pueden acercar hasta Tucumán o Buenos Aires con el fotógrafo Martín García Olivares estamos trabajando en la creación de daguerrotipos a partir de fotografías digitales, con la particularidad que por lo artesanal y especial  del proceso, aunque quisiéramos no podríamos realizar dos reproducciones en daguerrotipos iguales. Imagínese la posibilidad de poder capturar un momento  para siempre y a su vez convertirlo en una obra de arte única e irrepetible. O de darle aun momento ya capturado a través de una fotografía analógica o digital, otra entidad, otra dimensión. Imagínense por ejemplo la foto de casamiento de sus padres, o la primer foto de su hijo.
 La idea de este proyecto es traer los daguerrotipos del pasado al presente, que dejen ser objetos que solo aparecen en los libros  a ser una posibilidad real y especial de conservar una imagen, con todas las singularidades de este proceso.
  Así mismo he decido exponer y vender la obra que he realizado hasta al fecha así como dictar cursos y talleres de forma periódica para todos aquellos interesados en la fotografía y en especial en los procesos antiguos, la  conservación de imágenes, reproducción analógica y digital, actividad permanente de la Fundación CeCAAF, que presido.

Por todo esto invitó a ud. A visitar mi página web o ponerse  en contacto conmigo.

Carlos Darío Albornoz